PARECE QUE SIEMPRE NO

La ciencia de detectar planetas extrasolares es un medio válido de descubrimiento, pero las técnicas usadas sobrepasan en ocasiones los límites de los instrumentos científicos  y de modelos matemáticos, produciendo así resultados falsos. Cuando las creencias personales de quien interpreta los resultados se combinan con estos resultados, entonces el resultado puede resultar más problemático y en ocasiones hasta cómico.

En el año 2007 un grupo de astrónomos anunció el descubrimiento de un nuevo planeta llamado Gliese 581d. A diferencia de los demás planetas descubiertos con anterioridad, esta parecía encontrarse justo a la distancia correcta de su propia estrella que le permitiría contar con agua en estado líquido. Para los cosmólogos evolucionistas el encontrar agua en estado líquido representa la posibilidad de encontrar vida. Cuando un segundo paneta, Gliese 581g fue descubierto en una órbita aún más ideal, un astrónomo de California afirmó: “Las probabilidades de encontrar vida en este planeta son de 100%” (1). Y agregó: “Casi no tengo dudas al respecto”. Completamente seguro pero … ¡no tan seguro!

Las creencias de este astrónomo secular incluyen el surgimiento de la vida en la Tierra por medio de mecanismos evolutivos suponiendo que estos mismos mecanismos, si se presentaron en este planeta, se pueden presentar también en otros planetas.

El año pasado, sin embargo, en lugar de descubrir la vida en este planeta que con tanta seguridad se promocionó, los astrónomos descubrieron que ni siquiera existía dicho planeta. Las fluctuaciones Doppler que fueron atribuidas a planetas orbitando la estrella, provenían de hecho de la misma estrella. Gliese 581d y 581g nunca existieron.

¿Cuál es la lección? Todos los científicos, incluyendo los creacionistas, deben reconocer sus prejuicios y creencias (es decir, ver lo que quieren ver) y estar preparados para interpretar correctamente la evidencia sin incurrir en errores y malas interpretaciones. Todos tenemos prejuicios y creencias y todos cometemos errores,  pero el mejor lugar para comenzar cualquier investigación científica, es el cimiento de la única creencia sin error, la única fuente de verdad absoluta que no ha sido ni será contradicha: la Palabra de Dios. Es la Biblia la que nos enseña que la Tierra fue creada de manera especial y para ser habitada (Isaías 45:18). Que Él creó todas las demás estrellas y cuerpos celestes para servirnos de señal para las estaciones, los días y los años (Génesis 1:14-16) y que creó todo lo que existe y todo tipo de vida en una sola semana. Es la Biblia la que nos revela nuestra desobediencia, maldad y pecado y el perdón que únicamente encontramos en Cristo Jesús (Romanos 3:9-25). “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35).

 

(1) www.livescience.com/1044-planet-life-odds-100-percent-astronomer.html

Adaptado de “Not sure after all” Answers Magazine, Vol. 10, No. 1. Enero-Marzo, 2015. Página 12.

 

Aportación de José Luis de León