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Un Minúsculo Maestro

Resguardada en la base de tu cerebro, atrás de tu seno nasal, se encuentra una glándula del tamaño de un guisante o chícharo llamada pituitaria. La gente pensó durante mucho tiempo que esta glándula simplemente fabricaba mucosa que se secretaba cuando nos escurría la nariz. Hoy se conoce como la “glándula maestra” porque controla la mayoría de tus glándulas endocrinas, es decir aquellas glándulas que secretan mensajeros químicos que mantienen al cuerpo funcionando adecuadamente. La pituitaria controla muchas cosas, tales como la producción de las células de pigmentación de la piel, hasta el crecimiento de los huesos. Secreta diez hormonas diferentes (mensajeros químicos) hacia el torrente sanguíneo para poder dirigir éstas y muchas otras actividades vitales del cuerpo.

Sin la pituitaria, los huesos no sabrían qué tanto crecer, los riñones no sabrían qué tanto exceso de agua eliminar del cuerpo y el metabolismo del cuerpo no se podría adaptar a las distintas situaciones como el estrés. Una hormona estimula el vientre de la madre para contraerlo al momento del alumbramiento para que pueda dar a luz, mientras que otra hormona promueve la producción de leche para el nuevo bebé. Estas mismas hormonas tienen muchas otras distintas funciones importantes tanto en hombres como en mujeres. La prolactina, por ejemplo, no sólo promueve la lactancia (producción de leche) sino que tiene más de 300 funciones diferentes en el cuerpo. Mientras que muchas de estas hormonas son fabricadas en la pituitaria, algunas son fabricadas en otra glándula cercana, el hipotálamo, y transferidas a la pituitaria para su almacenamiento y distribución.

El hipotálamo es, de hecho, el “maestro” de la pituitaria, la cual cuelga en un tallo debajo del hipotálamo. En este tallo se encuentran vasos sanguíneos dedicados a transmitir mensajes entre estas dos glándulas. El hipotálamo, además de fabricar algunas cuantas de las hormonas manejadas por la pituitaria, también fabrican siete diferentes tipos de glándulas “liberadoras” para controlar muchas de las funciones de la pituitaria.

Ambos, el hipotálamo y la pituitaria, constantemente monitorean varias cuestiones en el cuerpo como la temperatura, presión sanguínea y varias otras cuestiones químicas del cuerpo. Por lo tanto estas dos glándulas trabajan en conjunto para monitorear cómo el cuerpo responde a cada una de las instrucciones químicas de la pituitaria. Después de monitorear estas reacciones, ellas realizan los ajustes necesarios para aumentar o disminuir la cantidad de mensajes hormonales que secretan.

La glándula maestra y su maestro, el hipotálamo, son un claro ejemplo del detalle maravilloso del intrincado diseño del Creador. Ambas glándulas son parte de un finísimo sistema de monitoreo, control y coordinación de la compleja orquestra de procesos que nos permiten vivir y funcionar. Todos los componentes de este intrincado sistema tuvieron que estar completos y todos juntos operando adecuadamente para que los cuerpos de Adán y Eva funcionaran correctamente cuando Dios los creó en el día sexto de la creación hace aproximadamente seis mil años.

A manera de analogía, la pituitaria y el hipotálamo nos recuerdan de la relación del Señor Jesucristo con nosotros y con el Padre. Jesús es nuestro Maestro, si realmente somos cristianos, esto es, que hemos reconocido que somos pecadores y que sólo Cristo, nos limpia del pecado. Pero, Jesús siempre obedeció al Padre. Aún el mismo Jesús le dijo al Padre en Juan 17:8: “las palabras que me diste, les he dado”. Dado que Jesús siempre obedeció al Padre nosotros debemos con todo gozo servirle a Él. “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). Este es el diseño del Creador para nuestro bienestar y una abundante vida.

 

Your Pituitary: A miniscule master. Tomado de Answers Magazine, Vol 8, No. 1. Enero-Marzo 2013. Página 32-33.